FOTOGRAFÍAS POR @fernanda.nueve
Entre la poesía latinoamericana, la improvisación y la construcción de un imaginario propio, la agrupación chilena se prepara para uno de los conciertos más importantes de su trayectoria en Club Subterráneo este viernes 12 de junio.
Hay bandas que nacen desde una idea estética. Otras, desde una amistad. En el caso de Elosycourt, el punto de encuentro parece ser otro: la necesidad de construir un territorio donde la libertad creativa pueda convivir con la memoria, la contemplación y el riesgo.
A pocos días de presentarse en Club Subterráneo, uno de los espacios más emblemáticos del circuito musical independiente de Santiago, la agrupación enfrenta un momento decisivo. No se trata simplemente de uno de sus conciertos de mayor convocatoria hasta la fecha, sino de una instancia que parece sintetizar el recorrido realizado durante los últimos dos años: una búsqueda sonora donde el jazz, la canción latinoamericana, la improvisación y una profunda sensibilidad poética confluyen sin necesidad de etiquetas.
Escuchar a Elosycourt es adentrarse en un paisaje donde las influencias dialogan sin imponerse unas sobre otras. Ecos de la libertad exploratoria de Luis Alberto Spinetta, la riqueza armónica y experimental de Congreso, y la apertura improvisatoria del jazz contemporáneo aparecen como referencias inevitables, aunque insuficientes para describir una propuesta que insiste en expandir sus propios límites.
«Creemos profundamente en la libertad creativa como parte esencial de la composición», explican. «Cada integrante funciona como un eslabón que da forma al mensaje poético y a la melodía. Elosycourt es, en cierto sentido, un rescate del pasado y de las vivencias del presente; una mezcla entre memoria, emoción y búsqueda sonora».
En esta construcción colectiva, las canciones funcionan menos como estructuras cerradas y más como relatos abiertos. La narrativa musical nace principalmente desde las composiciones de Fernando Court, desarrolladas desde la contemplación cotidiana de los cerros de Curacaví. A partir de ese núcleo creativo se suman nuevas capas: el clarón de Diego Quezada, atravesado por la atmósfera sureña de Puerto Montt; la profundidad del bajo de Martín Araya desde Copiapó; la solidez rítmica de Francisco «Pancho» Pinto en batería; y la capacidad articuladora de Pedro Elos, quien termina uniendo las distintas sensibilidades del proyecto.
A este universo se incorporan además Las Sirenas del Apocalipsis, Mila y Ayelén, cuyas voces aportan una dimensión etérea, casi onírica, expandiendo aún más las posibilidades expresivas del grupo.
La improvisación ocupa un lugar central dentro de esta arquitectura sonora. Para Elosycourt, el accidente no es una amenaza al orden compositivo, sino una herramienta creativa fundamental.
«Nos interesa dejar espacio para aquello inesperado que aparece en el momento y transforma la música en algo vivo», señalan. «Sin embargo, existe una base sólida dentro del grupo que permite que esa libertad no se pierda, sino que se transforme en una construcción colectiva coherente con nuestro imaginario musical».

Esa tensión entre estructura y espontaneidad parece definir gran parte de la identidad de la banda. Cada integrante aporta un lenguaje propio, evitando la uniformidad en favor de una diversidad puesta al servicio de una visión compartida.
«Más que buscar homogeneidad, intentamos potenciar aquello que hace único a cada músico y ponerlo al servicio de una visión común», afirman. Quizás sea precisamente ahí donde reside la singularidad de Elosycourt: en comprender que la identidad colectiva no surge de borrar las diferencias, sino de permitir que dialoguen.
El próximo concierto en Club Subterráneo (VIERNES 12 DE JUNIO) aparece entonces como mucho más que una presentación en vivo. Representa la posibilidad de abrir esta experiencia musical hacia nuevas audiencias y consolidar una etapa de crecimiento artístico.
«Durante estos dos años hemos vivido una evolución muy importante, tanto en lo creativo como en lo sonoro. Hoy sentimos que existe una propuesta más clara y sólida, pero también más conectada con las personas desde la emoción y la diversidad de influencias que conviven en Elosycourt».
En tiempos donde la inmediatez suele imponerse sobre la exploración, Elosycourt apuesta por otro camino: habitar la incertidumbre, confiar en la escucha colectiva y permitir que la música siga siendo un territorio donde lo impredecible todavía pueda ocurrir.
Quizás por eso su próximo paso en Club Subterráneo no sea solamente un concierto más. Puede ser el inicio de una nueva etapa para una banda que ha decidido convertir la búsqueda permanente en su principal forma de expresión.
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Escucha lo nuevo de Elosycourt, «hombre Invisible», disco distribuido bajo el alero de Ciudadano Records