
Fotografía: Jennifer Mella
Eduardo Reyes Salas es uno de esos actores imprescindibles: presencia destacada en cine y televisión desde personajes secundarios de gran impacto, y al mismo tiempo protagonista de una intensa trayectoria teatral como creador y performer, fundador de la Compañía Teatro Búfalo.
A lo largo de tu carrera has transitado por el cine, la televisión, la publicidad y el teatro. ¿Qué diferencias encuentras entre actuar para una cámara y enfrentarte al escenario en vivo, donde la energía del público está presente en cada función?
Tal cual lo dices, es eso mismo, la energía en la gran diferencia. Actuar frente a cámara en íntimo y casi sin esfuerzo. Tratando de ser natural respetando los límites del formato (tiro de cámara o el plano-proyección vocal y estilo) La cámara es el público. Es a quien uno debe enfocar su interpretación, para ser más gráfico, la cámara es el PÚBLICO de la escena, pero es frío y algo estresante desde el momento que uno llega al set. La preparación de la escena en breve o limitada en el tiempo destinado para su realización. Muy distinto al teatro que existe un proceso de descubrimiento. Es actuar, pero en otro formato. En teatro cuentas historias con el pié forzado de AQUÍ Y AHORA, lo que ocurre es único. En televisión es EFECTO, lo que hagas y quede grabado frente a otros roles o labores profesionales de un equipo que espera que uno cumpla con lo suyo. Es estresante y en ocasiones muy frío, pocas o ninguna amistad real, pero es el sistema de grabación y su ritmo frenético. Si no queda bien se repite hasta quedar grabado, archivado y alguien armará el resultado final de nuestro aporte. En cine se logra una mezcla de ambos. Un proceso más profundo, pero frente a cámara muy íntimo. La cámara de cine y sus tiempos son más sensibles y requiere que el actor o actriz sea ORGÁNICO, casi vulnerable para ser validado en un contexto donde todo es visión artística detallada (iluminación- locación-color-textura-intensidad-musicalidad). Es contar historias, pero cada formato tiene su requerimiento. Lo necesario es adaptarse a ello para poder ser considerado como opción profesional.
Tu trabajo destaca por mezclar unipersonal, teatro físico, manipulación de objetos y una fuerte carga emocional. ¿Cómo nace ese lenguaje propio y qué buscas provocar en el espectador con esa propuesta artística?
Me interesa ser un obrero teatral completo. Manejar todas las áreas de la creación, manufactura y realización interpretativa. De esa forma creo que humanizamos a los artistas como un real aporte sensible o emocional al sistema. Busco provocar el pensamiento crítico del espectador. No sólo la diversión que es muy válida, sino más bien presentar mi trabajo con la garantía de ser una muestra sería, profesional, energética y que depende de la capacidad del intérprete, no de la herramienta audiovisual o la gran escenografía, muy contemporánea en la actualidad. Busco la esencia del arte puro. Una historia, un narrador, la comunicación efectiva, la interacción o crear lazos y la posibilidad de opinar con libertad del acto artístico. Te digo, de joven veía al actor con un gran ego y sensibilidad negativa (sufrido), casi como si fuera una entidad, pero la misma que el medio cuenta con muuucchhoooos ejemplos que se pierden en sus personajes porque ellos mismos son más soportables como personajes que como personas. Mi estilo nace de vivir experiencias ingratas con colegas, en donde me dije que nunca quiero ser un ejemplo más de soberbia, quiero ser cercano porque aunque no sea rentable para los círculos amigísticos del medio donde NO participo por opción, es mi valor y formación no hacerlo. La persona y su valor de lo que sabe hacer y no de lo que disfraza.
Has recibido numerosos reconocimientos en Chile y en el extranjero. Mirando hacia atrás, ¿qué valor le das hoy a los premios y cómo dialogan con la satisfacción personal de crear y mantenerse vigente?
Son un reconocimiento importante para ser validado en lo personal, social y hasta profesional, pero aunque los agradezco, no los guardo como trofeos en casa, los regalo. Los objetos son el símbolo, pero el hecho es lo que me importa. El mérito, pero trato de no darle luz al ego y la vanidad. Se que puede ser político y motivo de crear contenido social para seguidores o críticos, pero los festivales premian lo que consideran lo mejor en algo, dicho esto, perfectamente puede ser que la premiación sea por ser «lo mejor de lo peor». Me refiero a que no va a motivarme más o menos, ni me hará menos o más profesional o mejor artista, sólo lo veo como un gesto grato y nada más. Cabe mencionar que algunos grandes artistas nunca fueron premiados por ser provocadores y políticamente incorrectos, incómodos para el sistema y no querían enaltecer su aporte rupturista. Me gusta decir con orgullo sincero que tengo más premios internacionales que nacionales. Eso espero mantener por convicción.

Fotografía: Bioro Palma
También has desarrollado talleres de formación para aficionados y profesionales. ¿Qué aprendizajes te ha dejado la docencia y qué crees que necesitan hoy las nuevas generaciones de actores para abrirse camino?
Me ha pasado mucho en clases, enfocado en la docencia con técnica académica y planificación, que los alumnos actuales quieren inmediatez y sólo jugar (hacer el mono) O se visualizan en TV o Cine y que deben ser descubiertos, jaja, puede ser, pero para ello, se debe tener material para ser una buena opción y no ser un error de selección. Es la figura del alumno actual. Usar la TV como referente, olvidando el proceso de observación, crítica, opinión, juicio y postura interpretativa. Las nuevas generaciones necesitan saber o conocer mejor el medio. Al menos conocer sus opciones, gustos y sobre todo sus limitantes para que NO te dañe el medio mismo. Se ofrece de todo, pero nada es como se ve. El medio es mezquino, ingrato y cerrado. Ahora si sabes eso de entrada, ya tienes el 50% del camino seguro para evitar frustración. La preparación académica es ideal, pero no esencial en la actualidad. Hoy se requieren rostros, figuras sociales con seguidores, el «talento» o habilidad lo puedes desarrollar con mayor o menor éxito en distintos personajes cercanos a ti mismo o a contextos, todo es solucionable. Yo siempre trato de ser empática y docente, adaptarme a cada persona y sus posibilidades o condiciones. Todos somos material de trabajo, pero a veces, las mismas personas no lo son ni con ellos mismos. Mi consejo es que practiques la interpretación, pero define hacia dónde van tus sueños o gustos, eso hará que no pierdas enfoque y malas experiencias. Aunque la experiencia es sumamente válida, pero no todas las personas pueden vivir para contar con gratitud.
Después de tanto tiempo en los escenarios, detrás de cámaras y en distintos formatos de actuación, ¿qué sueños artísticos siguen pendientes y qué te sigue emocionando al momento de subir al escenario o enfrentarte a un nuevo personaje?
Viajar como artista invitado, no turista, a festivales en Europa. He tenido oportunidades o ocasiones, pero no han sido concretas. El artista invitado a presentar no paga nada, es más, recibe pago, pero al contrario del turista que tiene que pagar todo. Puedo hacer la inversión y viajar y creo que ya estoy en tiempo de hacerlo, pero si voy me voy a quedar afuera. Me encanta la idea de caminar por el legado estructural histórico de la humanidad. América latina es lo mismo y varía en muy poco desde lo que conozco casi en su totalidad, pero cruzar el charco es mi próximo objetivo.
Descubre en este reel parte de los personajes y trabajos de EDUARDO REYES SALAS.