Trashumante Comparsa en Movimiento y la construcción de una experiencia sensorial latinoamericana

Conversamos con Henry Wilson, integrante de Trashumante Comparsa en Movimiento, sobre «Con un Poquito de Alegría», una obra que trasciende las fórmulas convencionales para proponer una experiencia orgánica, colectiva y profundamente emocional. Nominado a los Premios Pulsar 2026 como Mejor Álbum de Fusión y Raíz Latinoamericana, el disco está marcado además por la presencia permanente de Keno Díaz, figura fundamental en la historia de la agrupación.

Fotografía por Trashumante Comparsa en Movimiento

“Con un Poquito de Alegría” se siente más como una experiencia sensorial que como un disco convencional. ¿Qué buscaban despertar emocional y espiritualmente en el oyente a través de esta mezcla de jazz, raíz latinoamericana, folk y rock?

La música que hacemos siempre ha estado ligada a provocar algo desde lo sensorial y las emociones más que desde el disfrute racional. Nos interesa que quien escucha pueda sentir que la música viene desde un lugar profundo, desde el alma, y que se transforme en una experiencia más que en una suma de canciones aisladas.

En “Con un Poquito de Alegría” cada track forma parte de un todo. Existe un hilo conductor que busca generar un viaje emocional y espiritual. La mezcla entre jazz, folk, raíz latinoamericana y rock también responde a nuestras propias historias personales como músicos. Cada integrante viene de mundos distintos, pero existe una voluntad común de fusionar todas esas experiencias para construir una propuesta estética distinta, abierta y profundamente orgánica.

La nominación a los Premios Pulsar 2026 como “Mejor Disco de Fusión y Raíz Latinoamericana” llega con un álbum profundamente colectivo y orgánico. ¿Cómo reciben este reconocimiento en un momento donde la música suele empujar hacia lo inmediato y lo individual?

Lo recibimos como un reconocimiento a un trabajo profundamente colectivo. Este disco fue construyéndose con el aporte de cada integrante, desde las composiciones hasta las interpretaciones y las decisiones artísticas que fueron apareciendo en el proceso.

Hoy existe una presión constante por la inmediatez y por convertir rápidamente la música en un producto. Nosotros hicimos justamente lo contrario: nos dimos tiempo. Tiempo para madurar las ideas, para revisar, escuchar, comprender y sentir realmente lo que estábamos construyendo. Nunca trabajamos desde la urgencia, sino desde la convicción de llegar a algo que verdaderamente nos representara.

Por eso esta nominación tiene un significado especial. Es el reconocimiento a una forma distinta de crear música, más humana, más paciente y más honesta con el proceso artístico.

La partida de Keno Díaz ocurrió en plena producción del disco, dejando registrada su huella artística dentro de la obra. ¿Cómo dialoga hoy su presencia musical y humana con el sonido final de “Con un Poquito de Alegría”?

Keno permanece profundamente en todo lo que seguimos haciendo. Está presente en las composiciones, en la interpretación, en la manera de entender la música y también en el concepto artístico que ayudó a construir junto a nosotros durante tantos años.

Afortunadamente alcanzó a participar en gran parte del proceso de grabación y mezcla del disco. Alcanzó a ver el fruto de este trabajo y eso hoy lo sentimos como algo muy valioso.

Nosotros seguimos sosteniendo el proyecto desde esa presencia permanente. Lo recordamos en cada ensayo, en cada escenario y en cada interpretación. Su visión de una música orgánica, libre y profundamente humana sigue siendo parte esencial de Trashumante. Más que una ausencia, Keno se transformó en una energía viva dentro de la banda.

Trashumante reúne músicos provenientes del folklore, el jazz, el rock, la música docta y la canción popular. ¿Esa diversidad refleja también una identidad latinoamericana contemporánea?

Absolutamente. Creo que existe una característica muy propia del músico chileno y latinoamericano: la capacidad de moverse entre distintos lenguajes musicales y distintos instrumentos de manera natural.

Mucho de eso tiene raíces históricas muy profundas. Violeta Parra, por ejemplo, abrió una manera distinta de entender la música y los instrumentos populares, integrando sonidos y tradiciones provenientes de distintos territorios latinoamericanos. Esa herencia todavía sigue presente.

En Trashumante eso aparece de forma muy natural. Cada integrante trae consigo experiencias distintas: música popular, música docta, folklore, jazz, rock o música bailable. Y justamente ese diálogo permanente entre mundos diferentes es lo que enriquece el proyecto.

La mezcla no es un recurso estético forzado; es parte de nuestra identidad cultural y también de nuestra forma de vivir la música.

El concierto-performance “El Color del Sonido”, junto al artista argentino Hernán Ricaldoni, propone una interacción en vivo entre música y pintura. ¿Qué les interesa explorar en esa relación entre sonido, imagen y creación instantánea frente al público?

Nuestra música siempre ha buscado generar una experiencia sensorial y emocional. Por eso la posibilidad de integrar el trabajo visual de Hernán Ricaldoni nos parece una expansión natural de ese universo.

En el concierto del 4 de junio en Espacio Incluir, la música va a dialogar en tiempo real con la pintura y con la creación visual en vivo. Lo interesante es que no se trata solamente de acompañar imágenes, sino de construir una experiencia compartida donde sonido, color, improvisación y emoción convivan frente al público.

Nos interesa explorar justamente esa dimensión más amplia de lo sensorial, donde distintas disciplinas artísticas puedan encontrarse y dialogar orgánicamente. Creemos que será una experiencia muy potente tanto para nosotros como para quienes estén presentes.

¿Qué creen que habría pensado Keno al ver este disco hoy nominado y convertido en una obra viva sobre el escenario?

Keno habría estado profundamente feliz. Él era una persona muy serena, muy pausada, pero quienes lo conocíamos sabíamos perfectamente cuándo estaba pleno y satisfecho.

Creo que este disco lo habría emocionado mucho porque representa un camino que veníamos construyendo juntos desde hace años, incluso antes de Trashumante. Además, este trabajo está completamente dedicado a él. En la edición física del disco quisimos dejar también su presencia visible, incorporando una fotografía y dedicándole esta obra de manera muy consciente.

Él siempre creyó en compartir la música desde distintos formatos y distintas experiencias: desde el sonido, lo visual y también desde el objeto físico como memoria artística.

Hoy sentimos que esta nominación a los Premios Pulsar ya es, en sí misma, un premio compartido con él. Y cada escenario que venga hacia adelante también llevará algo de su presencia con nosotros.

Escucha a continuación “Con un Poquito de Alegría”, el álbum que le valió a Trashumante Comparsa en Movimiento una nominación a los Premios Pulsar 2026.

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Pinterest
Email